La vocación profesional es muy importante para elegir y desarrollar nuestro trabajo futuro. Nuestro desempeño laboral abarca muchos años de nuestras vidas y nos permite perfeccionar nuestras habilidades laborales a través de la contínua superación y la acumulación de experiencias. Una de las profesiones que exige un 100% de vocación es la de educar y/o enseñar a niñ@s. El carácter puramente humanista de la pedagogía reta a los educadores a desarrollar cualidades y habilidades que abarcan diferentes esferas como son : la comunicación, investigación, superación contínua, observación, creatividad, empatía, maestría pedagógica, actuación, consejería, espontaneidad, jovialidad, positivismo, etc. El educador debe ser un agente activo durante todo el tiempo que interactúa con sus estudiantes, colegas y familias. En muchas ocasiones resalta más el buen resultado del trabajo educativo las características postivas y empáticas del maestro , más que el conocimiento que tenga en determinada área de la enseñanza. Los alumn@s aprenden en ambientes escolares positivos e interactivos, siguiendo las direcciones de educadores empáticos que ilustran las lecciones con sus cambios de tono de voz, sus gestos, su desenvolvimiento dentro del salón de clases y su tacto pedagógico para que cada uno de sus alumn@s brille en algún momento de la clase teniendo en cuenta sus características individuales y diferenciales. El sabor a éxito que debe disfrutar cada estudiante después de la lección depende exclusivamente de la manera en que el maestr@ halla conducido su clase. Hablamos mucho de vocación, pero cuando se trata de pedagogía y educación debemos hacer una observación cuidadosa, pues tenemos bajo nuestra responsabilidad contribuir positivamente al desarrollo de personalidades que amarán el trabajo y la superación profesional a partir de nuestra tarea y nuestros ejemplos. Muestra a tus estudiantes lo mejor de tí, tu alegría por la vida, tu paz para transmitir serenidad, tu capacidad de estimular pequeños logros y resaltar todo lo positivo que hay en cada uno de nosotr@s. Un buen maestr@ nunca será olvidado.