Una preocupación latente en el medio familiar y escolar es cómo lidiar con algunos comportamientos inapropiados de nuestr@s hij@s y/o estudiantes. La aparición e identificación de síntomas es muy importante para intervenir lo más rápido posible y así evitar la estructuración de conductas negativas y desajustadas. A continuación les detallo algunas señales a tener en cuenta por todos los adultos que están en contacto con el niñ@ para asumir una posición pro activa de la situación:
– Aislamiento y ruptura de la comunicación.
– Negación a seguir reglas y rutinas familiares y/o escolares.
– Contacto visual nulo y/o intermitente.
– Lenguaje corporal rudo, contraído, tenso.
– Rechazo escolar.
– Actitud desafiante y/o oposicional ante personas que representan figuras de autoridad.
– Descenso de las calificaciones escolares.
– Negación ante actividades de grupo donde se deben seguir reglas y esperar el turno de participación.
– Apatía.
– Molestar a otros compañer@s del salón de clase para lograr una posición social dentro del grupo.
– Negación a completar las tareas escolares.
– Ausentismo escolar.
– Cambios bruscos de estados de ánimo durante el día.
– No dar importancia a las consecuencias de su mal comportamiento.
– No establecer conexiones entre su conducta inapropiada y las consecuencias educativas.
– Estado de somnolencia y agotamiento durante el día escolar.
– Pérdida del apetito y el sueño.
– Conducta caprichosa, terca, inflexible, ruda, etc.
– Uso inapropiado de la tecnología y las redes sociales.
– Poco desarrollo de habilidades comunicativas para solucionar conflictos.
-Tendencia a la agresividad física y/o verbal.
– Extrema tímidez, rechazo a la comunicación.
Estas son algunas señales que debemos tener en cuenta para intervenir rápidamente y buscar soluciones correctas evitando la aparición de trastornos estables en el comportamiento. En caso de detectar signos como estos se debe buscar ayuda profesional ,donde a través de varios especialistas se harán las evaluaciones necesarias para implementar estrategias de intervención. Observar e interactuar activamente con nuestros hij@s y estudiantes es la mejor manera de contribuir a un desarrollo físico y mental saludable.