Los hij@s son un maravilloso regalo de la vida, pero también son un gran reto para los padres, la familia, las instituciones educativas y la sociedad en general. La llegada de un hij@ a nuestras vidas genera múltiples transformaciones en nuestros estilos de vida y en nuestro compromiso de responsabilidad para con ell@s y para con la sociedad. Podemos estar muy bien informados para iniciar la crianza y educación de nuestr@s hij@s siguiendo los consejos de nuestros familiares mayores obtenidos a través de sus experiencias, aplicando todas las recomendaciones estudiadas y analizadas a partir de la revisión de materiales didácticos con enfoque médico, psicológico y/o pedagógico, etc. Aún así el enfrentarnos a la responsabilidad de alimentar, cuidar, interpretar las necesidades del bebé, activar sus potencialidades y talentos, pautar guías para un desarrollo saludable y exitoso son grandes retos que los padres deben lograr. Para toda nuestra vida haremos grandes sacrificios por nuestr@s hij@s, sacrificios de todo tipo, como son de: tiempo, económico, social, de toma de decisiones, libertades personales, estilos de vida y de alimentación, selección de lugares a visitar en nuestro tiempo libre, hobbies, horarios, etc. Ell@s pasan a ser nuestras prioridades y el amor debe ser la base de todas estas conecciones afectivas para el establecimiento de lazos positivos, simpáticos/empáticos y asertivos. Un amor objetivo, en pro del desarrollo evolutivo del niñ@ que será un hombre o mujer en el futuro. Debemos dar un amor sólido, sobre la base de la estimulación de todas las habilidades en cada período crítico del desarrollo físico y/o psicológico, aportando a la evolución de ell@s, respetando sus individualidades, con expectativas acorde a sus reales potencialidades e intereses, permitiéndoles crecer según vayan creciendo, apoyándolos en sus errores y ayudándoles a levantarse, exigiéndoles ser responsables de sus acciones y de su cooperación con la familia y la sociedad. En cada momento debe y es importante que esté presente nuestro amor, pero siempre objetivo y en aras de formar hombres y mujeres responsables con ansias de contribuir y aportar lo mejor de ell@s a la comunidad. Si velamos por proveer un amor sano y educativo, de seguro todos nuestros sacrificios no fueron en vano.