La imaginería popular es parte importante de las raíces folclóricas y culturales de cada pueblo. Las historias, leyendas, cuentos, refranes, rimas, poesías, dicharachos, etc., contienen la esencia de la población de cada región del mundo. Esta tradición lingüística es un acontecimiento social que existe desde los inicios de la comunidad humana y desde entonces ha enriquecido la experiencia histórica y social de todas las generaciones.

En el afán de hacer que los niños obedezcan y cumplan con las reglas establecidas por cada comunidad y por la familia en el hogar, se crearon leyendas de horror y misterios para inculcar miedo a los niños desde las edades tempranas. Entre las leyendas más populares están: “El hombre del saco”, “El Coco”, “El Chupacabras”, “La Llorona”, etc., cada cultura tiene sus horripilantes personajes preferidos.

Cuando a la familia se les hacía difícil que los niños comieran toda su comida, se sentaran en la mesa a comer en el horario correcto, regresaran a casa después de jugar en un horario acordado con los padres previamente, recogieran sus juguetes y habitación, hicieran las tareas escolares, se fuesen a dormir temprano, o sea, que mostraran respeto y obediencia a las direcciones e instrucciones de los padres , entonces utilizaban las historias de miedo como amenazas para que se comportasen bien y fuesen obedientes.

Es muy común escuchar frases como:

-“Si no te comes toda la comida va a venir El Coco”.

-“Llega temprano a casa porque si no te va a llevar El Hombre del Saco”.

-“Cierra los ojos y duérmete ya, que si no lo haces verás aparecer a La Llorona”.

Estas son solo algunas de las frases más utilizadas por los adultos, los cuales en ocasiones les veían un lado gracioso a todo este “juego” de amenazas y miedos. Utilizar el miedo como herramienta educativa más que un gran error, es cometer ABUSO infantil. Instigar y promover el miedo en los niños es generar y desencadenar en sus mentes la ansiedad, la inseguridad, la desconfianza, la desolación, la tristeza, el pánico, propiciar la aparición de fobias y de posibles trastornos de personalidad en el futuro.

Las bases educativas para desarrollar el buen comportamiento de los niños son el ejemplo, la comunicación, las buenas relaciones interpersonales y familiares en el hogar, crear un ambiente de admiración, amor y respeto entre todos , así como mantener una rutina familiar estable, balanceada y comprensible por todos en casa.

El miedo solo provoca estrés y malestar. Convencido estoy que todos estarán de acuerdo conmigo en que nadie aprende con miedo, nadie es feliz sintiendo miedo, nadie se desarrolla plenamente bajo la presión del miedo, nadie puede vivir con miedo; entonces seamos selectivos en las leyendas populares que vamos a compartir con nuestros niños, para que crezcan saludables y seguros de si mismo.

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Publicado por Amado Alvarez

Apasionado educador con más de 30 años de experiencia en la educación de niños, adolescentes y jóvenes con necesidades educativas especiales .

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