El rol del maestro como agente directo y positivo en el trabajo con las familias de sus estudiantes y del colectivo escolar en general, ha sido siempre de gran importancia a lo largo de la historia. En los últimos tiempos se ha entorpecido la comunicación empática entre familias y educadores. El reconocimiento y respeto social al trabajo de los maestros ha decaído en comparación a anteriores períodos de las ciencias pedagógicas. Muchas familias se cuestionan y dudan de las orientaciones, recomendaciones y alertas que el maestro les ofrece a partir del diario trabajo instructivo educativo con sus hijos. La negación de los padres ante la realidad escolar de sus hijos dificulta extremadamente la correcta y objetiva interpretación de los comentarios del o los maestros encargados de enseñar y educar a sus hijos. La búsqueda de excusas para justificar comportamientos inapropiados ( en ocasiones irrespetuosos), falta de esfuerzo, interés y motivación por la actividad de estudio, el poco control y supervisión sobre las horas que sus hijos pasan frente a equipos tecnológicos, el desconocimiento de las conecciones que sus hijos tienen online y el poco control de los horarios de sueño y descanso nocturno de sus hijos, convierten la labor del maestro en un reto muy alto para lograr éxitos en su trabajo con los estudiantes y sus familias. Cada día es más necesaria la toma de conciencia por parte de la familia de sus responsabilidades como padres y su saludable comunicación con el equipo educativo ,que tiene entre tantas tareas la obligación de orientar a las familias para favorcer el desarrollo de los estudiantes trabajando todos en la misma dirección.
Como en toda relación, la comunicación es primordial! Y uno como padre siempre debe estar abierto a escuchar, para aprender y ser mejores, amén de ser partícipe en el día a día de nuestros hijos. No dejar que factores externos (trabajo, presión social) interfieran en la relación familiar. Vivimos una época tan difícil, vacía y falta de valores.
Me encanta cada uno de tus posts, recomendaciones, alertas… nos haces llamar a capítulo y abrir más los ojos.
La familia y la educación van de la mano para forjar a nuestros hijos y hacerlos seres con base sólida para su vida de adultos.
Gracias Amado!
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